La trashumancia consiste en el traslado del ganado de un lugar a otro. Durante cientos de años este traslado se hizo a pie, en caminatas que podían durar más de un mes. Luego se empezó a utilizar el ferrocarril y más tarde el transporte por carretera, en camiones. En la actualidad la trashumancia prácticamente ha desaparecido.
Desde hace muchísimos años, los pastores han conducido los ganados desde los lugares donde el pasto es escaso y la meteorología adversa a otros donde abunda la hierba y el tiempo es mejor. Así, los rebaños pasaban el invierno en tierras del sur, como Extremadura. Luego, al comienzo de la primavera, se ponían en marcha hacia el norte peninsular (León, Soria, Segovia,...) para pasar allí el verano. Cuando comenzaban las primeras nevadas, los pastores con sus rebaños hacían el camino de vuelta al sur para una nueva invernada.
Los caminos que recorría el ganado reciben el nombre de cañadas, veredas y cordeles. Las cañadas deben tener 78 metros de ancho, los cordeles la mitad y las veredas la mitad de los cordeles. En la actualidad muchas de estas vías han desaparecido debajo de las nuevas carreteras asfaltadas. Sin embargo, se está intentando recuperar la mayor parte de ellas para que todos podamos disfrutarlas.
Muchas de estas cañadas están trazadas sobre antiguas calzadas romanas. Las cañadas más importantes en Extremadura son la Cañada Real Leonesa y la Cañada Real Segoviana.
La Cañada Real Leonesa parte de León, pasa por Salamanca y Béjar y después de atravesar el Puerto de Béjar entra en Extremadura. Dentro de Extremadura, pasa por Plasencia, Cáceres y llega a Mérida. En Mérida se divide en dos: una va hacia Badajoz y la otra hacia La Serena.
La Cañada Real Segoviana tiene su comienzo en la comunidad de La Rioja, pasa por Burgos, Palencia, Segovia, Ávila y Talavera de la Reina. En Talavera se divide en dos ramales, uno que va para Andalucía y otro que entra en Extremadura por Guadalupe y llega hasta la Siberia y La Serena.
La trashumancia
La trashumancia consiste en el traslado del ganado de un lugar a otro. Durante cientos de años este traslado se hizo a pie, en caminatas que podían durar más de un mes. Luego se empezó a utilizar el ferrocarril y más tarde el transporte por carretera, en camiones. En la actualidad la trashumancia prácticamente ha desaparecido.
Desde hace muchísimos años, los pastores han conducido los ganados desde los lugares donde el pasto es escaso y la meteorología adversa a otros donde abunda la hierba y el tiempo es mejor. Así, los rebaños pasaban el invierno en tierras del sur, como Extremadura. Luego, al comienzo de la primavera, se ponían en marcha hacia el norte peninsular (León, Soria, Segovia,...) para pasar allí el verano. Cuando comenzaban las primeras nevadas, los pastores con sus rebaños hacían el camino de vuelta al sur para una nueva invernada.
Los caminos que recorría el ganado reciben el nombre de cañadas, veredas y cordeles. Las cañadas deben tener 78 metros de ancho, los cordeles la mitad y las veredas la mitad de los cordeles. En la actualidad muchas de estas vías han desaparecido debajo de las nuevas carreteras asfaltadas. Sin embargo, se está intentando recuperar la mayor parte de ellas para que todos podamos disfrutarlas.
Muchas de estas cañadas están trazadas sobre antiguas calzadas romanas. Las cañadas más importantes en Extremadura son la Cañada Real Leonesa y la Cañada Real Segoviana.
La Cañada Real Leonesa parte de León, pasa por Salamanca y Béjar y después de atravesar el Puerto de Béjar entra en Extremadura. Dentro de Extremadura, pasa por Plasencia, Cáceres y llega a Mérida. En Mérida se divide en dos: una va hacia Badajoz y la otra hacia La Serena.
La Cañada Real Segoviana tiene su comienzo en la comunidad de La Rioja, pasa por Burgos, Palencia, Segovia, Ávila y Talavera de la Reina. En Talavera se divide en dos ramales, uno que va para Andalucía y otro que entra en Extremadura por Guadalupe y llega hasta la Siberia y La Serena.